jueves, 25 de abril de 2013

Mis lecturas del día

Llegar agotado del trabajo y encontrar, en el brillo de tus ojos, ganas de seguir el día. Hacer dos tazones de cereales con leche y leer los recuerdos de Irina Bogdaschevski juntos, ensimismados. Sufrir junto a ella y pensar que, quizás, podamos tener la dureza de una Marina a los 70 y largos años.

Sin dormir se hacen las cinco de la tarde... Ahora, sobre la cama hay mates amargos y tostadas con queso fundido. Sin despegarnos un segundo de la almohada leemos un cuento de Lucía Rodríguez. Paseamos por el recuerdo de una ciudad que desapareció, por un abuelo que no se reconoce en la misma.

Bajamos al comedor. En mi biblioteca se despierta Tsvetaeva y nos dice que no hay que llorar, que lo duro está afuera. Hoy parece verano. Estamos desnudos. Marcos lee sobre su curso de mandatario.

martes, 23 de abril de 2013

Los kioscos literarios

Veo, mientrás saboreo Nutella y termino de leer a Césare Lombroso, que en la Capital - con mayúsculas, porque allá es donde atiende Dios- algunos de mis amigos abren de vez en cuando sus kiosquitos.

Laurita y sus rusitos, más alguno que otro chico moderno - de esos que usan skate y se hacen los loquitos- van a una presentación de libros sobre Néstor Sanchez. Parece que Horacio Gónzalez le cedió un lugarcito a los de Mansalva para mostrar sus publicaciones. También va Cecilia Pavón.

Robert y sus barrokers se juntan en la progresista Casa Brandon (queer, bien queer) para hablar de unos indios y unos espíritus - lejos de la luz mala, el único espíritu que se ve en estas pampas deshabitadas. Parece que por esto le dije a Cinzano que era un buen hijo de su madre judía.

Parece que el domingo en la Feria del libro dos amiguitos también tienen su kiosquito - en la Capital lee cualquiera cualquier cosa en cualquier lugar- hacen un mundial de poesía y, con sus autorcitos extranjeros a cuestas, leen cosas de otros en la excelsa Sociedad Rural.

Lugones es un hijo de puta, en el Payador hablaba de razas inferiores y superiores. Lombroso decía algo parecido pero era más aristocrático. El mono de "Ysur" habla. Los kioscos todavía están abiertos en la Capital - donde atiende Dios- el campo es un cero lineal al horizonte.



sábado, 20 de abril de 2013

Un poema de Augusto Enrrique


Hace unos días Augusto Enrrique me mandó un conjunto de poemas para que los lea y se los comente. Acá dejo uno de ellos:

PSICOPOEMA

Yo pude huir de mi territorio anímico
para eso cloné mi ser
y dejé a mi otro yo en el paisaje de las imágenes.
El ojo mecánico de la estructura cayó en la trampa
Porque el ojo estructurado se alimenta
de la presencia de la imagen

Vagar por el bosque de símbolos
hasta encontrar el árbol de la imagen
el fruto prohibido de la forma

El clon que dejé, ahora seguramente duerme
sobre el suelo cubierto de pétalos
sobre el recuerdo ebrio de lo que alguna vez
fueron las flores para las abejas del deseo

Y ahora hablo conmigo para escuchar mi voz
para ponerme de acuerdo con el silencio
para desentrañar el mito que han construido de mí
los labios falsos de la estatua
la dura inercia de la mente de piedra
la distorsión que produjo un prisma imperfecto
de los colores de la belleza

Y si me deseo otro, ese otro no es más
que una forma distinta del verbo que separa
el sujeto y el predicado de mi persona

Yo no oculto mi corona, sin embargo nadie la
porque está hecha de espinas invisibles
Yo he renunciado a mi trono
por las cenizas de las estrellas

No paseo la imagen de mi locura
por la pantalla de tus ojos

Si la luna se suicidara chorrearía su lactescencia
sobre el río azul de tus ojos
pero no hablemos del suicidio, de las lunas,
ni de las coronas ocultas que los reyes no muestran
sino del vértigo de tus labios ante el deseo

Lo que vamos a hacer es averiguar quien fue
el asesino de tu felicidad, porque seguramente
está libre y seguirá asesinando

Sobre tu planeta siempre es de noche
la palabra sagrada de tu boca aún no ha dicho
el nombre de la estrella dorada

Recién empieza el génesis, tu corazón aun no late
tus ojos no han sentido el ardor que produce
la luz roja de la sangre

Ahora estás girando como un disco
en los remolinos de la noche
la púa de mis ojos lee los surcos de tu pensamiento

Yo no necesito llamarte
porque las voces de los astros te invocan
y el mantra del recuerdo perdura
en el oído de tu memoria

Tu problema es que te gustan demasiado las palabras
sos un pez brillante que nada en el río de las letras
La forma más fácil de atraparte
es fabricando señuelos construidos con conceptos

Hundirme bajo la fresca sensación de la superficie
volver a ser la semilla que dió origen
al árbol de la imaginación, y encender los cirios
que aún existen en el templo de tu alma

Tú sabes lo que quiere decir el lobo cuando aúlla
no anuncia el fín de la alegría
sino la mutación del ser en un cordero

Con el agua de la eternidad habrán de ungir
la inocencia de tus sueños

Yo estoy fuera de cuadro,
la cámara no puede enfocar lo esencial
No quiero sentir la bella condena
de ser una imagen a admirar
por la lujuria insaciable de los ojos

Solamente desnudaré mis ojos para verte

El pájaro ha descendido
y pronto se transformará en serpiente

Mientras tanto los dementes hechos de oro
ahorcan a la niña llamada Esperanza


miércoles, 10 de abril de 2013

Un poema de Mirtha Videla

Mirtha Videla escribió, en inglés, un poema increíble de bueno que es. Con Marcos E. Mac Lean lo tradujimos al castellano. Acá van los dos:

"Welcome to the tombs of oblivion"

I gave myself
And I'm filled with the misery
I allways dreamt to fear
Like a living dead.

Hidden In Vain
I'm no longer myself
I'm my blood.

As a new sodom
Something grows inside like a silently bomb
I'm no longer a man
I'm my blood.

It is up to me
It is up to you
There's no choise but
Walk through you

Like a shadow hiding my pain
Hiding the secrets that would scare you.


It is up to me
It is up to you
But I'm no longer a man
I'm my blood.
There's a lot of pain I can't control...
............................................................................

“Bienvenidos a las tumbas del olvido”
me di a mí mismo
y estoy lleno de la miseria
siempre soñé con miedo
como un muerto vivo.
Escondido en vano
ya no soy más yo mismo
yo soy mi sangre.
Es como una nueva Sodoma
algo crece adentro mío como una bomba silenciosa
ya no soy más yo mismo
yo soy mi sangre.
Eso está por encima de mí
eso está por encima de ti
no hay opción pero
camina a través tuyo
como una sombra escondiendo mi dolor
escondiendo los secretos que podrían asustarte.


Eso está por encima de mí
eso está por encima de ti
pero ya no soy más un hombre
yo soy mi sangre.
Hay mucho dolor que no puedo controlar…..

martes, 26 de marzo de 2013

Enredaderas multicolores


Ahí voy. Nadie me para. En diez minutos estoy. En cien. En mil. Tengo que estar ahí antes del amanecer. Antes de que mi cuerpo enmudezca. Ahí me levanto. Muevo mis alas. Quisiera saber dónde podría caerme muerto.
Ahí vas. Ahí estas. Surgido de la nada. Como un buitre que revolotea alrededor de los restos. Sos un ave fénix que renace de las cenizas. Nos encontramos en cualquier lugar. En cualquier momento. Todo tan circunstancial, tan natural. Tu alma era un pedazo de carbón frío.
Me miras a los ojos, la primera vez. La segunda es una mano que se tiende. La tercera es una lágrima recordando historias.
Ahí me voy conmigo mismo y mi sombra. Todo, todo tan natural. Repito para no ser insensato. Pero era un encuentro en miles. La calle llena de gente, la mirada de un transeúnte. Pasa. Y es amor a última vista. Ahí vas. Ahí voy.
Todo me imaginé con vos, corazón vagabundo. Las calles y los brazos entrelazados. Las alegrías, las cenas a la luz de la luna. Un farolito chino hecho en cartapesta para mi cumpleaños. Vivimos años juntos. Me diste hijos, casa, familia (en mi imaginación).
Todo eso y te perdiste en la multitud. Era la calle y su torrente de millones de personas. Calle Florida, peatonal San Martín… En cualquier ciudad. Beijing, Tokio, Nueva Delhi, Paris. La multiplicidad es infinita.
Ahora pensas, ahora pienso cuántos más. Cuántos más pasan y se pierden en la  multitud. Cuántos abortan una historia de amor en un instante. Te vi sentada en un restaurante de comida peruana. Te vi sentado en una parrilla tomando cerveza.  Te vi desde la ventana del colectivo. Cruzaba Ángel Gallardo, Negrito Manuel, via Veneto. Miraba la vidriera de un local de ropa.
¿Ahora dónde estás? ¿Dónde está la historia de amor que no pudo ser? La veo en mis resquicios de historia. ¿Cómo contar la historia de dos que nunca se vieron? Una pollera cruza Juan B. Justo. Un pulover verde conduce por Lorenzo Casey. La soledad es infinita, también.
En estas ciudades, donde no hay historias, todo se pierde. No existe trama posible. Dos personas se miran, siguen en la multitud. A última vista.
Ahí vas transitando tus miedos. Ahí voy. Pero esta vez decido. Freno. Doy media vuelta. No importan los diez minutos. Esos diez minutos que me quedan para llegar a horario. Corro. Te agarro del hombro. Te regalo una sonrisa. Me devolvés llanto de alegría.
Son todos los solitarios de todas las grandes ciudades. Todos ellos empiezan a buscarse. A llegar tarde. A dejar para mañana. Todo por abrazarse con ese transeúnte que devuelve la mirada. Por una pequeña mirada de complicidad. Las ciudades se llenan de sentimientos. Las paredes grises mutan a colores flúo. La gente decide dibujar corazones en la boleta de gas. Con crayones los nenes dibujan el asfalto. Los autos se convierten en artefactos inútiles. Nadie tiene prisa para llegar a ningún lado. De las casas, ahora, nacen enredaderas multicolores.

lunes, 18 de marzo de 2013

Desde el exilio


Ayer le decía a una amiga que yo era un escritor para leer y olvidar. Últimamente vivo exiliado de la vida literaria, esa vida que te exige lecturas en voz alta en bares de mala muerte, recorridos por ferias de libros independientes y esas cosas.Ahora, mientras todos los profesores hacen movilizaciones, yo aprovecho mis días de paro para cocinar chocotortas, tortas fritas, pastafrolas, para mirar mucha pero mucha televisión y dormir con Marquitos hasta la hora que nos de la gana. Nunca estuve tan desconectado del mundo de la literatura como ahora. Creo que es síntoma de ser profesor. La única revista que agarro es una de crucigramas que me compré y que la estoy completando obsesivamente. Tengo pensado comprarme "La tercera fábrica" de Shklovski. Es un síntoma también resguardarme en mis clásicos: en la voz de los poetas rusos, en la narrativa de Jean Genet, en la poesía de Perlongher, en las "Causeries" de Mansilla. Mientras Marquitos se va a su curso de fotografía, yo me hago unos mates y abro ese libro de Mansilla al azar y leo una anécdota. Cada vez estoy más seguro que no hay mejor literatura que la del siglo XIX. En mucho es mejor que la ínsipida y lúdica literatura del siglo XX. El realismo puede con todo, es increíble leer a Henry James o a Tolstoi y darse cuenta de que uno entiende absolutamente todo lo que quieren decir esos autores. 
Igual pensé que no iba a escribir sobre literatura sino sobre mí, sobre mi exilio deliberado. Un santo, el santo que baila, decía que el mercado es una conversación de dos en un castillo. Me doy cuenta de que, nosotros, los que no nacimos para congraciarnos en la juventud todo el tiempo, los escritores viejos aunque seamos jóvenes, entendemos esa sentencia del santo. ¿Qué historias esperan? ¿Dos pibes haciéndose la paja en un lote baldío? ¿Un profesor de matemáticas tomando merca? ¿Esas boludeces esperan? No se dan cuenta de que el snobismo de lo vulgar los va a dejar mochos. 
Hoy me llega más la voz de Liliana Herrero diciendo "Cristo de las redes/ no nos abandones/y en los espineles/ dejanos tus dones". Lo sagrado se me hace más amable, rito del exiliado.

sábado, 16 de marzo de 2013

Prólogo

Puedo ver la sombra de mis pelos ondulados en la pared blanca. El sol que golpea en mi cara trae la tibieza del otoño. Así estamos, de sábado, aburridos, mirando qué poder hacer. Fumás y lees lo que escribo. Escribo y soy como un duende de mis deseos. Hay un mundo afuera que está transformándose. En esta ciudad el frío se siente más frío y la gente sale menos. Hoy a la mañana me dijiste "qué silencio en la calle". A lo lejos pasa un auto, como perdido entre los pocos ladridos de perros. Nosotros nos creamos un microclima que excede el día, que está más allá de la sensación térmica. Desnudos. En verdad desnudos no, vos con tu remera de Patán, yo con una remera que dice Besadorxs, así nos encontramos... en este otoño, en nuestra cueva. El prólogo al invierno está empezando. El momento que nos acurrucamos uno contra el otro y dejamos pasar las horas mirando pelis, inventando historias debajo de las frazadas gruesas. Ya empezamos a comprar chocolates y alfajores, síntoma de este preludio. Ya escuchamos la música más bajo y cerramos las ventanas que nos hacían escuchar las peleas de los vecinos. Ya empezamos a sentir los dedos del pie helados y nos empezamos a refregar esos deditos los unos contra los otros.